Hace unos años que trabajamos en el marco de la enseñanza-aprendizaje basado en las competencias. Pero, ¿realmente entendemos de qué se trata? En este post os daré algunas pinceladas sobre el desarrollo de las competencias y, aunque es cierto que podrían llenarse muchas páginas al respecto, procuraré ir al grano.

Para entender mejor en qué consiste el modelo competencial, ampliemos un poco el foco y fijémonos en la escuela como entidad. Básicamente, su misión consiste en ofrecer, a lo largo del período de escolarización, oportunidades a los niños y niñas para construir una identidad personal y un proyecto de vida, y conseguir que adquieran las competencias básicas que les permitan desarrollarse en la sociedad de forma justa y equitativa

Con este fin, en el 2006, con la entrada en vigor de la LOE, se introdujeron las competencias básicas en el currículum, con la intención de dar una vuelta al sistema educativo tradicional, por lo general estático y caduco, y pasar a un enfoque en el que los aprendizajes sean útiles para la vida real del alumnado. Este modelo iría más en línea con las necesidades actuales de los alumnos, que viven en un entorno repleto de tecnología (y todas sus implicaciones), donde es más importante saber conectar conocimientos -tanto los suyos previos con los nuevos, como entre sí- que almacenarlos indefinidamente, definir estrategias o trabajar en equipo.

Entonces, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de competencias? 

Tal y como explicaba en el post de Instagram, hay muchas formas de definir las competencias, pero Zabala y Arnau las definen como la capacidad para realizar tareas o hacer frente a situaciones diversas de forma eficaz, en un contexto determinado, y para ello es necesario movilizar actitudes, habilidades y conocimientos, al mismo tiempo y de forma interrelacionada (2007). 

Vamos a verlo con un ejemplo. En casa nos planteamos hacer reformas, una situación en la que se ponen sobre la mesa diferentes tareas: hay que decidir cómo se van a distribuir los diferentes muebles de casa, hay que hacer presupuestos, contactar con diferentes personas y empresas hasta dar con la que nos guste, hay que lidiar con los posibles imprevistos… Si lo analizamos desde un punto de vistacompetencial” o “teórico”, podríamos decir: 

  • Esta es una situación compleja o problemática que hay que resolver de forma eficaz, (porque queremos que nuestra casa quede estupenda). 
  • Intervienen nuestras habilidades matemáticas a la hora de hacer, por ejemplo, un croquis o plano para distribuir los diferentes muebles, o para hacer presupuestos y comparativas -que pueden hacerse de muchas formas distintas. 
  • Pondremos en juego nuestra habilidad para buscar y seleccionar información de forma crítica, cuando estamos en busca de un/a profesional que nos pueda satisfacer.
  • Intervienen nuestras habilidades sociales y comunicativas, ya que tendremos que hablar con las personas que llevarán a cabo el proyecto y tendremos que darles las pautas de forma clara y concisa, para que entiendan qué es lo que queremos en realidad.
  • En caso de cualquier problema imprevisto, deberemos tener recursos y estrategias para resolverlas.
  • En todo momento tendremos que trabajar en equipo: si no hay una buena comunicación y una cooperación entre vosotrxs y lxs trabajadorxs, el proyecto no funcionará. 
  • Finalmente, tendremos que ser pacientes y constantes para no dejar el proyecto a medias, deberemos ser asertivos y empáticos en caso de ver alguna cosa que no nos acabe de gustar, y tendremos que lidiar con el proceso de obras en casa. En definitiva, trabajar actitudes de forma transversal.

¿Te haces a la idea? Consiste, de algún modo, en aprovechar cualquier situación de la realidad para promover aprendizajes y desarrollar las distintas capacidades de lxs chicxs. 

En el cole, a la hora de plantear un proyecto hay mil opciones: desde organizar el viaje de fin de curso, hacer la fiesta de despedida de lxs chicxs de 6º, consturir una nave espacial para cumplir con una misión secreta o preparar juegos de mesa para compañerxs más pequeños. Simplemente, hay que “exprimir” cada situación, y verás que se le puede sacar muchísimo partido. 

Aunque hay muchas formas de trabajar, algunas de las metodologías que más favorecen el desarrollo de las competencias son el Trabajo Basado en Proyectos o el Trabajo Basado en la Investigación. Si te interesa, en otros posts podemos comentarlos. 

De esta forma, los niños y niñas, por lo general, se muestran más motivadxs para trabajar, porque entienden que aquello que están aprendiendo les sirve de algo en el mundo real, y porque tienen mucho más protagonismo ya que son ellxs mismxs los que se hacen preguntas, investigan y sacan conclusiones (al contrario que un modelo transmisivo, en el que son totalmente pasivos). 

En fin, ya has visto que no tiene ningún misterio esto de las competencias, más allá del de saber ver en una situación cualquiera todas las posibilidades que puede ofrecernos, como si fuéramos un mago/a delante de nuestra bola de cristal. ¡Espero que te haya servido para entender este enfoque un poquito más!

¿Y tú, trabajas por competencias en el cole? ¿Cuáles son tus sensaciones con esta forma de enseñar? Estaré súper contenta de leerte en los comentarios.

Hasta pronto 💛

Estefania

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